jueves, 2 de agosto de 2007

INMORTALES II

-No sabes lo que dices tesoro, no sabes a todo lo que te arriesgas estando a mi lado, soy un ser peligroso, tu has notado que intento reprimir los sentimientos, pero lo cierto es que no es lo que siento por ti lo que reprimo, si no la sed. Yo soy un ser oscuro, la maldad, me alimento a costa de otras vidas, el elixir de la vida de otras personas es lo que me mantiene, por eso no quiero estar contigo, por que si yo te hiciera daño... jamás me lo podría perdonar. Dios sabe que me lo intento con todas mis fuerzas, que no son pocas, pero tu serías una presa facil y apetitosa para un vampiro sediento.
-Deja que yo elija, deja que yo sea quien determine si quiero correr peligro estando a tu lado, nada es imposible, solo deja que lo intentemos. Si estas sediento intenta cazar, o como quiera que lo llames, antes de estar conmigo, eso facilitaría las cosas.
-Te quiero, y por ti haría eso y más, pero cuanto duraría esta fantasía, algun día despertaremos de este sueño... He vivido demasiado, y durante los siglos he visto a innumerables mortales, los he visto nacer, crecer y morir, como te sentirias tu viendo como envejeces lentamente y yo soy la mismisa encarnación de la eternidad, de la eterna juvnetud, no sufririas entonces, no maldecicirias a todo por haberte enamorado de mi, yo sere eterno, pero tu y nuestro amor no.
-Sufriria tanto que ni si quiera me permito pensarlo, pero creo existe una posibilidad para que la eternidad sea nuestra, y si... y si me convirtieras en vampiro.
-¡Jamás! No me puedes pedir que corrompa tu alma, tu no, tu no, tu eres el ser más bondadoso que conozco no me puedes pedir eso. La inmortalidad no están maravillosa como crees, vivir eternamente, si, pero a un alto precio, matarás todas las noches hasta saciarte, estraerás cada gota de sangre de gente inocente, y vagarás por el mundo, por los siglos, por las épocas. Los seres inmortales en el momento de convertinos en lo que somos dejamos de ser parte del mundo, nosotros somos una mala jugada del tiempo, es como si un día el tiempo se hubiera parado, pero a tu alrededor todo sigue su curso, todos los mortales siguen con sus vidas, tu simplemente eres un espectador, no creo que esta sea la condena que tu mereces aunque hubieras cometido el peor de los pecados, aunque creo que enamorarte de mi, enamorarte de la muerte sea un pecado lo suficientemente poderoso para reprocharmelo a mi mismo durante toda la eternidad, pero mi condena no es tu condena, tu eres la salvación, mi salvación, puede que sea un tanto egoista es totalmente cierto, pero tu me has ayudado a poner en paz mi alma, no te podría recompensar eso destruyendo la tuya, tu, la dulzura, la belleza, la bondad, la perfección mortal, mi amor, no me puedes pedir eso.

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