Coge un objeto de la habitación en la que estas. Cierra los ojos y empieza a recordar aquellos momentos en los que ese objeto estaba presente, o a lo mejor no es un objeto puede ser un olor o un sabor que jamás olvidaste. Es increible la cantidad de momento que creíamos perdidos podemos evocar en un instante.
Tu mente es como una oscura sala de cine, solitaria, llena de butacas vacias, solo estas tú, sentado en el centro de todas ellas, y mirando a la gran pantalla, demomento no hay nada en ella, pero solo hace falta que te pongas a recordar, y entonces un torrente de imagenes cobrarán sentido y color en la pantalla.
Empezamos a recordar cuando eramos pequeños, cuando tienes de dos a cinco añitos, no hay muchos recuerdos de esa etapa, pero los pocos que hay los recuerdas con gran nostalgia. Recuerdas las primeras vacaciones en la playa, como lloras porque no quieres entrar al mar y tu madre te coge en brazos y te mete a el mar con ella, o como cuando estas en la orilla corres hacia adentro cuando la ola se retira y como corres hacia la playa cuando la ola viene de nuevo, alfinal siempre te terminabas callendote, llorando y mojado. O también cuando le hicistes alguna putadita a la abuela, o bien le rompias las gafas, le perdias un pendiente o te hacias pis encima suya.
Luego recuerdas tu primer día de colegio, tu primera pelea con el chulito de la clase, tu mejor amigo, la chica que te gusta, tu primer beso, tu primer suspenso, tu primera vez....
Todo pasa a modo de película, la película de tu vida.
Pero no todo son imagenes, yo creo que nunca podre olvidar cuando me quedaba a comer en el comedor del colegio el olor a la comida recien hecha, o el olor a mandarina que traian los amigos que se iban a comer a casa, o como traian la boca llena de tomate.
Ojala no olvide nada de lo que me pasa en todo momento de mi vida, quiero conservar cada momento y vivir intensamente para que la película de mi vida gane el oscar a la mejor película.

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